viernes, 9 de octubre de 2015

Documental "Historia Prohibida de la Humanidad". El Diluvio.

En este documental "No cristiano" se deja ver como la ciencia esta lejos de ser imparcial, objetiva y sobre todo basada en la evidencia. Sino que todo lo contrario, la ciencia esta muy, pero muy lejos de basarse en la evidencia, sino que dicha evidencia pasa por un filtro que es el dogma científico llamada teoría.

La evidencia  que no encaja en el dogma es despreciado, rechazado, ignorado o desacreditado. Eso deja en evidencia que la ciencia esta lejos de explicar los orígenes del hombre y su civilización.

En este documental queda más que evidente de las grandes civilizaciones que existieron anteriores a la edad de piedra y que desaparecieron por un cataclismo universal. "El Diluvio". Dicho Diluvio documentado por cientos de culturas en todo el mundo a través de sus leyendas:






El relato bíblico y las leyendas del diluvio de otras culturas.
Según la Biblia, los únicos superviviente del diluvio fueron Noé, su familia y un número de parejas de animales, navegando en un arca de 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, hecha de madera de gomero calafateada con pez. El diluvio duró días y 40 noches, en los que “las aguas lo cubrieron todo y las fuentes del gran abismo se abrieron”. Noé mandó una paloma y un cuervo y sólo salió del arca desde el monte Ararat cuando la paloma no volvió de su tercer vuelo.

Las tablillas mesopotámicas son una fuente de numerosa información acerca del diluvio. Según las inscripciones sumerias, los supervivientes fueron la familia de Khisustros (o Khasistrata), amigos, animales domésticos y pájaros, ayudados de una nave de 5 estadios de largo y 5 de ancho. “Un terrible chorro de agua se elevó hasta el cielo, el océano rebasó la orilla y los ríos, sus riberas”. Las montañas Gordyene de Armenia fueron el refugio de los supervivientes, que volvieron a Sippara a desenterrar recuerdos de su destruida civilización.

Según las inscripciones asirias y babilónicas, el héroe superviviente se llamó Ubaratutu o Khasisatra, acompañado de su familia, su ganado, criados y animales salvajes, ayudado de una nave de 600 codos de largo, y 60 de alto y ancho. La tragedia duró seis días y seis noches, en los que hubieron “maremotos y chorros de agua…” Los cadáveres de los ahogados flotaban como algas mientras los supervivientes permanecían en el monte Nízar. La paloma que, a diferencia del cuervo, no volvió, también fue la emisaria.de las buenas noticias, a resultas de lo cual, Khasisatra y su familia se convirtieron en dioses.

Una variante de la anterior, se encuentra en las inscripciones babilónicas de Asurbanipal. En ella se lee que “una nave con la semilla de la vida a bordo” sobrevivió a un diluvio que duró seis días y seis noches. “Al séptimo día, Ut.-Napishstim” –que así se llamaba el Noé babilónico-, “miró afuera y vio que todo estaba callado. La humanidad había vuelto al barro”. El barco encalló en el monte Nízar. Pasado un tiempo, Ut.-Napishstim mandó una paloma, un cuervo y una golondrina. El cuervo se quedó comiendo los cadáveres y los demás pájaros no volvieron. Después de desembarcar y dialogar con los Dioses, se les concedió la inmortalidad.

La tradición griega y los comentarios antiguos hablan de que, pasada la edad de oro, Zeus vió que los humanos se habían vuelto muy engreídos y decidió que ya era suficiente. Gracias a la intercesión de Prometeo pudieron sobrevivir a la catástrofe Decalion, su mujer Pirra, sus hijos y animales terrestres, incluyendo cerdos, caballos, leones y serpientes. Su cobijo fue un gran cofre en el que navegaron durante 9 días y 9 noches “con el agua saliendo de la Tierra y el mar rebosando”. Según los relatos, el cobijo fue el Monte Parnaso o el Olimpo, al abrirse una grieta en Bambyce, por la que se produjo el desagüe. Decalion y Pirra lanzaron piedras que se convirtieron en hombres o mujeres dependiendo de quien las lanzaba.

Los Puranas de la India hablan de un barco dirigido por el pez divino que salvó a Satyarawata; la inundación duró 7 días (en los que las tres fuentes quedaron sumergidas), hasta que el pez llevó al barco a tierra.

Otra versión de la India habla de que había un hombre llamado Manu que salvó a un pez chiquito de los dientes de uno grande y le dijo: “si me cuidas hasta que sea grande, un día te salvaré de las cosas terribles que están por llegar”. Manu le preguntó qué pasaría y éste le contestó: “se acerca un gran diluvio que lo arrasará todo sobre la tierra”. A medida que el pez iba creciendo, Manu lo iba cambiando a una pecera más grande hasta que se convirtió en un “gasha”, el pez más grande sobre la faz de la tierra. Cuando la lluvia comenzó, Manu ató una cuerda del barco al pez y éste le guió por entre las aguas mientras la lluvia desaparecía, llevándole a una montaña, donde encalló.

Una leyenda persa habla de que los supervivientes fueron Yilma, mil parejas, animales y pájaros. En lugar de la consabida arca, se cobijaron en un refugio o fortaleza subterránea hecha de barro, de una “carrera de caballo de largo”, provista de alimentos, frutas, plantas y animales, pero sin gente mala, ni personas de dientes desiguales ni leprosos. Ello fueron los supervivientes de esa ola de terremotos, inundaciones y fuegos que destruyeron el mundo.

En el suroeste de Tanzania se cuenta que una vez los ríos se desbordaron. Dios avisó a dos personas, conminándoles a tomar muchas semillas y animales en un barco. Así fue cómo el agua cubrió las montañas hasta que un día el diluvio paró. Entonces, el hombre dejó una paloma libre, que volvió. Después, dejó un halcón volar y no volvió. Sólo entonces fue cuando decidieron salir del barco.

En la tradición china de los cuentos del Hihking, la familia superviviente se llamaba Fuhi, que sobrevivió en un bote de un monumental diluvio que envolvió los árboles y las montañas. Por eso Fuhi es considerado el padre de todos los seres humanos. El, en compañía, de su mujer, tres hijos y tres hijas se encargaron de repoblar la tierra entera. Por cierto, una de las montañas sagradas de una cultura hermana de la anterior, la nipona, se llama “Fuji”.

Entres los caldeos, el nombre del supeviviente es Xisuthrus. Fue el dios Cronos quien le advirtió de lo que venía y le conminó a construir un barco, de cinco estadios por dos, en el que albergó a su familia, sus amigos y dos ejemplares de cada especie animal. El método para averiguar si podía salir es el mismo: dejar escapar pájaros sucesivamente hasta que uno no regresó, prueba de que había encontrado tierra. Entonces hizo los sacrificios correspondientes a los dioses, entendiendo que el peligro había pasado.

América precolombina
Entre los toltecas centroamericanos existe una tradición que habla de que la primera era duró 1760 años, después de la cual, hubo una gran inundación que duró 52 años, a la que sólo sólo sobrevivió una familia, Coxcos y su mujer, Xochil Quetzal, en una gran canoa hecha de madera de ciprés. “Las  montañas  se  hundieron   bajo  el  agua.  Toda  la  humanidad  se  ahogó  o  se  convirtió  en  peces. “Como en otros relatos que hemos visto, Coxcos envió aves, en este caso buitres, que encontraron cadáveres y no volvieron. Después mando un colibrí, que volvió con una rama, después de lo cual, encontraron tierra en la montaña torcida de Colhuacán.

Entre los aztecas, existe la leyenda de Tapi, un hombre muy piadoso, a quien el creador le dijo que construyera un barco con el que sobreviviría, y en el que debía meter a su mujer y a una pareja de cada uno de sus animales. Todo el mundo pensaba que estaba loco, hasta que el diluvio se desencadenó. El no abandonó el barco hasta que… soltó unas palomas que no regresaron.

En las tradiciones mayas, recopiladas en libros sagrados como el Popol Vuh y el Chilam Balam, se habla de una gran inundación acompañada de fuego y terremotos, de la cual sobrevivió muy poca gente, escondida en cuevas. “Se  oyó  un  gran  ruido  en  el  cielo  y  cayo  una  pesada  lluvia  noche  y  día.   Los  hombres  trataron  de  trepar  a  las  casas,  pero  las  casas  quedaron  sumergidas.   El  cielo  se  cayó… la  tierra  seca  se  hundió,  y  en  un  momento  termino  la  gran aniquilación…”

Entre los ojiwbe, que han vivido en Minnesota desde el 1.400 antes de Cristo aproximadamente, también existe una tradición muy similar a la relatada en la Biblia. “Hubo un tiempo en que los humanos discutían entre ellos e incluso en el seno de sus familias. Discutían tanto que Manitú, el creador, decidió realizar una purificación por medio del agua. El agua llegó, anegó toda la tierra y pilló a la mayoría desprevenida. Tan sólo unas pocas parejas vivientes lograron sobrevivir”. Waynaboozhoo es el nombre del héroe, que sobrevivió acompañado de unas parejas de animales en una barquilla.

Los indios de Delaware, también en Estados Unidos, tienen una tradición en la que se habla de que en la era prístina la gente vivía en paz y la tierra estaba sumergida. Tan sólo unas pocas personas encontraron refugio en la concha de una grandísima tortuga, tan vieja que tenía moho. Un pájaro fue soltado para hallar tierra pero sólo encontró mar. Más tarde, otro más volvió con un poco de tierra en su boca, a resultas de lo cual guió a la tortuga hasta ese pedazo de tierra.

 Entre los hurones, se habla de una inundación que duró varios meses, de la que sólo sobrevivió el padre de las tribus indias, con su mujer, su familia y sus animales. La leyenda habla de que los animales no hacían más que quejarse durante el viaje, por lo cual, al terminar el diluvio, se les quitó la facultad de hablar.

 Los sioux de Dakota también tienen otra leyenda similar, en la que sobreviven en unas canoas muy grandes una familia y parejas de animales de cada especie, después de una inundación de varios meses, al término de la cual, encontraron tierra firme al oeste. Parecida a la de los indios mandal, con la diferencia de que el superviviente ¡fue un blanco!

En el periodo de tiempo conocido en los Andes como el de la Pachachamama, el hombre se convirtió en un demonio. Estaba tan atareado haciendo cosas malas que se le olvidó hacer las buenas, tan sólo aquellos que vivían en lo alto de los Andes conservaban la pureza. Dos hermanos que vivían en las montañas vieron a sus animales comportarse de manera extraña y les preguntaron lo que sucedía, a lo que contestaron que las estrellas les habían avisado de que se avecinaba un diluvio que destruiría la tierra entera. Entonces tomaron a sus familias y buscaron refugio en una cueva en las altas montañas. La lluvia duró cuatro meses y las aguas subieron pero no alcanzaron la altura de los picos. Así fue como las aguas terminaron y la montaña recuperó su altura, pero desde entonces las llamas prefieren vivir en las alturas.

Entre los indios chibcha de Sudamérica, el superviviente fue Bochica y su mujer, refugiándose en la montaña más alta. Al terminar el diluvio, Bochica abrió un agujero en la tierra en Tequendama, por el que desaparecieron las aguas.

Existe una infinidad de leyendas similares a estas, es obvio que después del Diluvio  las familias sobrevivientes se contaron las historias hasta convertirse en leyendas al deformar los hechos  por cada cultura, después la revelación Bíblica explica que el Diluvio fue el resultado de la maldad abundante que existía en la tierra, en especial por los gigantes, seres que fueron engendrados por los ángeles al ver que las hijas de los hombres eran hermosas (Génesis 6:2)

Para los escépticos de la Biblia, ven las cosas al revés, creen que los mitos sumerios del Diluvio que obviamente fueron primeros que la revelación dada a Moisés. Son dichos mitos sumerios los que influyeron en Babilonia y luego en los judíos. Por lo tanto deducen que la historia del Diluvio en la Biblia no es otra cosa que influencia de los mitos sumerios y babilónicos. Eso no es más que el fruto de su propia ignorancia y  como dice dicho documental "Historia prohibida de la humanidad" la ciencia ignora o desprecia la evidencia que no encaja con sus teorías, y la evidencia que la ciencia ignora se cuenta por centenares. 

Pero la evidencia ignorada por la ciencia, demuestra que el relato bíblico del Diluvio y la existencia de gigantes tiene sustento y de sobra. Aquí algunos ejemplos: 





En las imágenes de arriba se puede ver el tamaño colosal de las piedras que se utilizaron para construir esta base (ruinas de baalbek), vea en la segunda foto al hombre sentado en pleno angulo de la roca gigante, o la tercera foto donde esta otro hombre posando a un lado de la roca que sirve de base. Dichas ruinas gigantes fueron reutilizadas por los romanos para construir un templo a Júpiter. Pero las rocas base ya estaban ahí desde tiempos inmemoriales





La ciencia tradicional nos quiere hacer creer que dichas construcciones fueron hechas por humanos de nuestra estatura. Definitivamente la ciencia tiene su lado irracional cuando se trata de defender sus dogmas científicos. Y nunca falta el disparate de que fueron los extraterrestre los causantes de dichas construcciones. Todo con el fin de desacreditar el relato bíblico. Pero no, las construcciones hechas por rocas titánicas y con una precisión sorprendente, no fue hecha por extraterrestres sino por gigantes. 

Aquí las huellas de los verdaderos constructores de las pirámides de Egipto, Sacsayhuaman, Stonehenge, etc. A continuación la evidencia que la ciencia no quiere ver:














Solo individuos colosales podían construir las edificaciones colosales que vimos anteriormente . La ciencia tradicional y dogmatizada por el humanismo secular materialista que niega a Dios, no puede aceptar la existencia de gigantes ni del diluvio, así que simplemente ante construcciones colosales como las pirámides, Stonehenge, etc. simplemente se dobla de hombros y dice que es un misterio el cómo y quien las construyo. Ya que aceptar la existencia de gigantes pondría fin a la teoría de la evolución y a otros dogmas científicos

Y obviamente esta evidencia ya demostrada en las imágenes de arriba, pone fin la teoría  de ateos, agnósticos que tampoco creen en  la ciencia convencional y tradicional, y prefieren creer que fueron los extraterrestres los que hicieron dichas construcciones del pasado y que son colosales. ¡La necedad humana! 





En estos últimos tiempos no cabe duda que no hay pretextos para aceptar la Biblia como palabra de Dios. La única manera es comportándonos como la ciencia nos enseña, cerrando nuestros ojos ante la evidencia de que:
1) Decenas de culturas antiguas hablan de un diluvio universal. 

2) De que los fósiles solo se crean con sedimentos, y los sedimentos por las inundaciones. Por lo tanto la mayoría de los fósiles son resultados de un diluvio. 

3) En todo el mundo hay construcciones muy, pero muy antiguas de tamaños colosales. Imposibles de que hombres comunes las pudieran construir sin ayuda de grúas, y obviamente no existían grúas  anterior a la edad de piedra ni en la edad de bronce
4) Huellas petrificadas de gigantes existen en diferentes partes del mundo(y son los verdaderos constructores de las edificaciones colosales del pasado) pero la ciencia las ignora voluntariamente, pues no encajan con sus dogmas científicos, los cuales por ser herencia de la revolución francesas y la separación de Iglesia y estado, la ciencia esta obligada a ser laica y por lo tanto negar a Dios. 

(Sal. 53. 1-6)

Al músico principal. Salmo de David.

14 Dice el necio en su corazón:
    No hay Dios.

    Se han corrompido, hacen obras abominables;
    No hay quien haga el bien.
Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido,
Que buscara a Dios.
Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

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